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jueves, agosto 05, 2010

Lalá

¿En serio vas a dejarlo así? Llorás hasta las 5 de la mañana tratando de arreglarlo con lágrimas ¿y ahora decidís que lo dejás así? Te levantas a las 3 de tarde, descubriendo que ya no hay nadie, ya no hay nada. Pero al menos ya no llorás, todo estático. Sin sentido revisás lo que escribiste la noche anterior entre llantos y patadas, sin sentido. No hacés ningún gesto, ni de dolor, ni de incomodo, ningún gesto. Seguís en la cama mirando al techo, no dudás en seguir ahí un buen rato, porque pensás y hasta en un punto sabés que eso va a ser tu día entero, tu semana, tu mes, tu año, tu vida entera va a transcurrir en esa cama, en esa posición, en ese estado de vegetal. Ya ni te gastas en pensar, dejás que el tiempo pase, y te relajás, te extendes a tu punto máximo de comodidad, aunque esa cama ya sea el peor de los infiernos, poco te importa ya. Abris y cerrás los ojos como si esperaras encontrar algo nuevo cada vez, pero todo sigue en su mismo estado de reposo, de vez en cuando pasa alguna que otra nube y sentís que se te apaga el sol. Te dormís inmóvil, en la misma posición en la que despertaste antes y en la despertarás después. Sin nadie, sin nada, apenas el sol, una planta, tu anotador, una lapicera y tu castigo. Vuelven tus sentimientos, o mejor dicho, tus síntomas, y vuelven para atormentarte. Todos tus pensamientos están ahí otra vez, metidos en tu cabeza, comprimidos para que cada vez entren más y nuevos pensamientos todos cargados de cosas desagradables, teorías, cuentas y cálculos, que te revuelven el estómago, ahora sí llorás. Te levantás doliendote todo el cuerpo, te caes a cada paso hasta llegar a la puerta, en la puerta te quedás, te sentás, ya no llorás, y poco a poco el mal estar comienza a irse, se van tus ideas, tus recuerdos, tus condenantes pensamientos, se va toda la mierda que estuviste sintiendo durante tanto tiempo, estás en el estado más puro de la calma, sonreís y cerras los ojos. Entonces llega ella, vos ya no estás en el piso contra la puerta, parece que estás pero es un juego, ella se asusta y llama a su compañera, tu psiquiátra y dos enfermeras más. Pero no se dan cuenta que no hay nada que hacer, les basta con un par de llamados y el resto sigue igual, el resto siempre sigue igual.