Powered By Blogger

sábado, agosto 07, 2010

YA TE EXTRAÑO


Fue esa mañana de Julio cuando te vi por primera vez. Estabas con un amigo tuyo. Los dos me confundían. Tu mirada me trapaba cada segundo más y más intensamente. Mis pensamientos se bloqueaban totalmente. Era la primera vez que te veía en mi vida. Me sentí tuya desde aquél día. Era un día común hasta que te encontré. Era una vida con tristeza hasta que te miré. Así fue, dejé de verte oara mirarte. Cada vez que me mirabas te deseaba más. Me gustaste, desde el primer momento en que nuestros ojos se miraron. Estaba un poco distraída en aquél momento pero en el fondo mis pensamientos tenían tu imagen. Iluminaste los rincones más oscuros de mí, los llenaste de luz. Ya no sentía las sombras perqiguiéndome. Todo se centró en vos. Partí por un tiempo. Pensé que lo que sentí iba a ser momentaneo. Pero al despegarme de tus ojos sentí lo mismo. Quedé pensando en vos mientras me alejaba. Había sido ese el lugar y sin dudas había sido ese el momento exacto para conocerte. Me habías cambiado tanto que quise más. Finalmente fui por más y ahí estabas, en el mismo lugar, lograste la segunda sonrisa de verdad. Hacía mucho no sonreía de esa manera, desde tan adentro, desde el alma. Me sentí un poco desafortunada al recordar que se me hacía tarde. Tarde para los deberes. De nuevo pensé que te perdería de mi mente. Pero agradezco haberme equivocado, otra vez. Volviendo a mi hábitat te seguí recordando, sólo por lo que significaste para mi aquella mañana: una sonrisa. No te recordaba por tu cara sino por el sentimiento, algo abstracto que nadie entendería, en ese momento. Seguí yendo al lugar que ya era "nuestro lugar". Vos también, era nuestra olbigación. Pasaron unos días sin verte. No me sentí triste. No te xtrañaba, lo que me habías dejado bastaba. Después de no verte un tiempo el recuerdo volvía con menos frecuencia. No me quedaste vos, pero me quedó la tranquilidad desentirme segura, a salvo de la tristeza, gracias a vos. Te volví a encontrar y me volviste a comprar cada vez que ahí estabas. No me importaba lo que los demás pensaran de mi. Durante unos días pude sentir que dejaste de mirarme y sentía que la sonrisa seguía en su lugar, pero ya no tenía motivos para ser sonrisa. Curiosamente no ocurrió nada trágicamente triste como para borrarla de mi adentro, hasta que volviste a mirar. Y cada vez nos mirabamos más. Cada vez nos encontrabamos más. Cada vez más cerca. Cada vez menos tiempo queda para despedirnos antes de que te pierda para siempre este inmenso mundo en el cual las cosas que necesito para poder sentirme feliz son dos: vos y yo.